¿Inadaptada yo?
En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, (¡oh dichosa ventura!) ¿pero qué digo? Esto ya está inventado ¿no? En fin, para que me entienda todo bicho viviente y sin ningún afán obscurantista; aprovecho para escribir en esta noche de insomnio, algo que me dejó ¿perpleja? -creo que hay una palabra mejor para expresarlo, pero es que ahora no me sale ninguna-. A ver, quería deciros que hace unos días estando ya mi casa sosegada, en secreto, que nadie me veía, me dio por ojear una vieja carpeta llena de papeles de mi vida colegial y, no, no fueron los cates, calabazas, ceros patateros, suspensos de antaño los que me impresionaron, sino el informe psicopedagógico de la orientadora. Todo parecía estar en orden: no soy tan cortita como pensaba, la relación con la familia es buena, mis técnicas de estudio eran -son- pésimas, hasta que me encuentro el apartado de "personalidad" y veo tres gráficas destacadas con un índice muy alto de inadaptación personal, escolar y social.
¡Hostia! ¿Y esto?- no sé, es extraño no tenía una percepción de mí tan tan tan inadaptada, algo raruna sí que soy... pero tanto como para odiarme a mí misma, a mis compañeros, a los profesores, a la institución escolar... Pasados los primeros minutos de extrañamiento, tras la observación de esas curiosas gráficas: merde! comienzo a psicoanalizarme y pienso que probablemente los test no fueran tan desencaminados. Lo cierto es que siempre ando buscando algo que no encuentro, no sé exactamente el qué, supongo que durante mucho tiempo me he dedicado a "soñar, evadir, buscar". A veces, la gente me exaspera, pero tampoco podría estar sola ¡bendito oxímoron! Una de las frases que más me ha marcado y he tenido siempre presente es que "el infierno son los otros". Lo dijo Sartre y por algo sería. Yo he tenido la ocasión de comprobarlo en varias ocasiones. Por ejemplo, una es una hormiguilla que hace su camino, intenta no meterse con nadie y pasear tranquilamente hasta que, de repente, a cualquier hora del reloj ¡zas! sin comerlo ni beberlo: "marronaco". Como por arte de magia alguien te lía o te mete en un embrollo que perturba tu apacible estado.
Parece muy tópico lo de que la vida es una selva pero, coño, es que lo es y; ya sabéis lo que pasa en esos documentales de la dos que nadie ve, cuando un animalillo cojea o titubea es devorado por el listo de turno, generalmente por un bocazas cual león de la metro golden mayer (MGM).
Finalmente, guardo los folios algo amarillentos ya, debido al inexorable paso del tiempo y me resigno. Sigo siendo esa inadaptada, pero más mayor y menos impetuosa. He aprendido a convivir con soplagaitas, aguafiestas, impertinentes ... pero dentro de este grupo numeroso, siempre hay una personilla excepcional pululando por el mundo, intentando compensar la balanza, y sólo por eso merece la pena mantener viva la ilusión de encontrar gente así. Es extraordinario y yo, últimamente, muy afortunada.
Tags: recuerdos, adolescencia, instituto, psicología, raruna

