Lunes, 12 de octubre de 2009

Sitges 2009

Este año dentro de la Sección de la Sección Oficial de cine Fantástico de sitges ofreció algunas propuestas bastante interesantes. Tal es el caso de Moon, donde Duncan Jones (hijo de David Bowie) nos cuenta la historia de Sam Rockwell, un excelente  trabajador en una solitaria estación lunar, secundado por la voz inequívoca de Kevin Spacey dando personalidad a un modelo cibernético que nada tiene que envidiar al mítico HAL 9000:







Pero en el cine no hay nadie con una imaginación como la de Terry Gilliam. El director de Brazil se adentra en la historia del Dr. Parnassus, el amo de un espectáculo de magia que debe rendir cuentas con el diablo tras haberle vendido su alma. Este cuento moral se sitúa entre dos mundos: el de la trouppe de Parnassus y el de un universo paralelo, creado por animación. Para dar cuerpo a su obra, Gilliam tuvo que sortear un obstáculo: la muerte de Heath Ledger en plena producción. Trágico contratiempo, resuelto, como no, con imaginación: con una pirueta narrativa en la que Law, Depp y Farell encarnaban al malogrado Ledger:






Desde Cómo ser John Malkovich que en la escena indie no se daba algo así: un actor conocido que se presta a interpretarse a si mismo. El protagonista en cuestión es Paul Giamatti, héroe del último cine independiente (American Splendor y Entre copas, pero también La joven del agua). Bloqueado para interpretar ‘Tío Vania’, Giamatti recurre a una nueva tecnología que permite sustraer el alma de la persona y guardarla en un frasco para poder vivir de manera más ligera y sin angustias. Una fotografía exquisita acompaña a Giamatti hasta el corazón de Rusia. Ciencia ficción independiente marcada por el tono tragicómico de Chéjov:





El Festival de Sitges siempre anda holgado de monstruos de todas las tallas y en esta edición abundan los pequeños. The Children y Orphan son una buena muestra de ello pero, atentos con Grace, el prometedor debut de Paul Solet con el que la crítica internacional se ha deshecho en elogios. Expasión natural de su premiado cortometraje, Grace, la película, narra las vicisitudes de una madre obsesionada con sacar adelante a su recién nacido. Hasta ahí todo sería normal si no fuera porque tras un fatal accidente, el niño nunca hubiera debido nacer, o al menos, nadie esperaba que lo hiciera. Absténganse las embarazadas porque su intensidad puede provocar desmayos.






Los mitos clásicos del fantástico nunca mueren...y sobre todo Dorian Gray, el bello inmortal congelado por una imagen pictórica con la que ha sellado un contrato diabólico. Oliver Parker reinventa el cine gótico británico con una aproximación al texto de Wilde capaz de no irritar a los culteranos de pro y atraer a las nuevas generaciones. Para ello, Dorian tiene ahora el rostro de Ben Barnes, uno de los últimos ídolos de las adolescentes, apoyado en poses y acentos clásicos por el siempre ilustre Colin Firth y la ascendente Rebeca May que olvida aquí los devaneos barceloneses con Woody Allen y compañía para perderse entre las brumas del Londres más genuino.







Principios del siglo XVII. La condesa Erzebet Bathory inicia un romance con el joven Istvan, hasta que el padre de este les obliga a separarse. En pleno duelo por la ruptura, la condesa despechada empieza a temer por el paso de los años, las primeras arrugas, el peso de la edad. Encuentra entonces una solución: beber sangre de chicas vírgenes y convertir su castillo en una máquina de matar digna del Sweeney Todd de Tim Burton. Julie Delpy muestra su faceta más descarnada y se sirve de esta leyenda llevada anteriormente a la pantalla para crear un filme de terror oscuro y austero, que refleja con honestidad la época y la salpica de sorprendentes momentos gore.






La animación continúa siendo el campo artístico con mayor capacidad para generar sorpresas y enormemente grata es la que proporciona Metropia con su innovadora técnica de fotomontaje animado. Su historia arranca en un futuro cercano en el que una gran compañía, Trexx, ha optado por unir todos los metros de Europa para paliar la crisis del viejo continente. Roger, que oye voces en su cabeza cada vez que entra en el metro, se verá envuelto en una conspiración kafkiana cuando se cruce en su camino la modelo de su champú favorito. Vincent Gallo y Juliette Lewis, entre otros, ponen voz a esta divertida y mordaz paranoia orwelliana.








Y para argumentos originales, el que nos cuenta Nemo, un niño, se encuentra en el andén de una estación. El tren se encuentra a punto de partir. ¿Debe ir con su madre o quedarse con su padre? Ante él se abren infinitas posibilidades y, mientras no elija, todo es posible. A Jaco van Dormael, el éxito ni le provoca angustia ni acelera su agenda. Tras la prodigiosa Toto, el héroe, dejó pasar cinco años hasta ponerse de nuevo tras la cámara y trece más han pasado hasta Mr. Nobody. Pura filigrana de poesía fantástica, su última película prima la importancia de las pequeñas cosas y juega con el tiempo y las realidades alternativas. Y todo con una producción y reparto de autentico lujo. La vida es, sin duda, maravillosa:






Saludos


Tags: Cine, fantástico, Sitges, miedo, ficción

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